Patricia Navarro, su experiencia en el Maratón de Boston

Mi nombre es Patricia Navarro, tengo 46 años, corro desde el año 2014 y mi primer maratón fue en el año 2016 en Viña del mar. Desde entonces, mi objetivo es poder realizar el circuito de las six majors. (Abbott World Marathon Major)

Decidí hacer el maratón de Boston para poder cerrar el ciclo de las 3 carreras más importantes de EE. UU como lo son New York, Chicago y ahora Boston. En cuanto se abrieron las postulaciones, no dude en inscribirme ya que esta carrera a diferencia de otras es necesario postular con tiempo según sexo y edad. Yo ya tenía la marca que había dejado en el maratón de Chicago por lo cual, me daba la posibilidad de inscripción, pero con la pandemia al reducir el número de participantes, nada te aseguraba el cupo hasta recibir el correo de que eras aceptado o no.

Hubo algunas medidas que se debían cumplir para poder viajar, entre ellas tener las vacunas, tener pase de movilidad Internacional, hacerse PCR antes del viaje y hacer cuarentena a la llegada del viaje. En Boston antes de retirar tu kit, debías ir a la carpa y presentar tu pase de vacunas y te entregaban una pulsera que no debías sacártela hasta completado el maratón ya que con ella podías movilizarte sin problemas.

Mientras estaba a la espera del correo, yo seguía entrenando con el plan que me daba mi Coach Paulina Arias. El 2do semestre fue excelente ya que pudimos varios corredores del Team realizar los controles de 30 kms según lo planificado.

Por fin, recibí las buenas noticias y en el camino se presentaban otros obstáculos que me hacían volver a replantearme si viajar o no. Hasta que mi esposo fue quien me empujo a viajar.  Me recordó que esto era lo que yo amaba y que me había visto durante la pandemia esforzarme entrenando de madrugada, muchas veces en solitario y muchas otras con frío para cumplir con el plan, aquí mi familia fue quién me motivó a viajar y a decirme que todo estaría bien.

Con respecto a la carrera es una que recomendaría a ojos cerrados. Una carrera muy estratégica de principio a fin, donde no debes llegar a improvisar, todo debe ser muy bien pensado y estudiado o sino, la segunda mitad la pagarás muy caro, ya que es una carrera con una ruta que se describe como montaña rusa.

El evento en sí está muy bien organizado, desde que te dejan en buses en Hopkinton, como así también la hidratación, la entrega de medallas, las fotografías por todo el circuito, el retiro de las bolsas. Además, como la gente grita y apoya desde sus jardines, familias completas en sillones viendo pasar a los corredores como viendo una película con parlantes enormes escuchando música, otros haciendo asados. El km 20 energiza a todos y en particular a los hombres jajajaja no quiero adelantar sorpresas, pero para los próximos que vayan, sabrán de que se trata.

Toda una fiesta deportiva que, si Dios quiere algún día la volveré hacer.

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